20111126

La Democracia es humanismo



Como prometí hace mucho tiempo. En esta entrada, voy a tratar de exponeros cual sería mi sociedad "ideal" (si es que podemos  hablar en estos términos, que yo considero que no, los tipos ideales no existen)  y como provocar el cambio, para poder ir trascendiendo el propio régimen social actual. Tarea nada fácil.

En primer lugar, debo aclarar que en ningún caso se trata de imponer nada a nadie. No por mucho glosar las maravillas de un nuevo acuerdo societario, la plebe se va a sumar en masa. Ni mucho menos.
Sumados a todos los procesos de atontamiento que el sistema capitalista usa tan sabiamente (televisión, publicidad, consumismo, necesidad de trabajar, dinero, crédito, etcétera). Se une un aspecto que me parece útil reseñar. Es el hecho constatable de que todos compartimos un mismo vocabulario axiológico. Es decir, todos compartimos una serie de valores, puesto que vivimos en la misma comunidad social. Y la discrepancia proviene del hecho de que cada uno de nosotros le otorga diferente peso cualitativo a las palabras y al mismo concepto de lo que es el bien. Por poner un ejemplo, podemos hablar del término Democracia. Por muchos arduos y sesudos debates que tengamos, es muy probable que no lleguemos a un consenso. Y si encima, le unimos la circunstancia de compartir el mismo espacio social, con gente venida de otras culturas, la problemática se agrava. 
Por ello, no debemos inferir que del dialogo y de la discusión vamos a alcanzar un acuerdo valorativo respecto a lo que está bien o mal o lo que es la Democracia. Puesto que esos términos son marcadores abiertos, y como ya he reseñado anteriormente, su propia naturaleza axiológica les arroja ser pasto del conflicto.
Pero ojo, el conflicto no es evitable, de hecho es sano y debe ser gestionado adecuadamente. Eso debería ser el pilar de una verdadera Democracia inclusiva.

Ahora bien, eso no implica que no sea deseable llegar a consensos discursivos. Pero lo que también es cierto, es que tampoco es estrictamente necesario ni deseable llegar a acuerdos valorativos.
Es decir, la posibilidad de consensuar acuerdos, y por tanto, poder promover la tolerancia como un modelo básico de convivencia transcultural (una de las formas en qué se manifiesta el respeto mutuo), se articularía mediante el ejercio coherente (respecto a los valores que pretendemos hacer valer) y respetuoso (valga la redundancia) de nuestras prácticas cotidianas. Donde yo necesariamente no tengo porque compartir una acción o una práctica cultural determinada, pero debo respetarla en aras de una  satisfactoria convivencialidad intersubjetiva.
Pero ahora matizo, no pretendo defender un relativismo cultural maximalista. Abogaría por un término medio. Me explico, aplicando los conceptos que utiliza el antropólogo Ángel Díaz De Rada. Con ello, pretende promover, instruir y concienciar en el uso de una ética adecuada en el trabajo de campo. Mediante la implementación de los siguientes principios: responsabilidad y coparticipación respecto a los informantes. 
Trasladando estos conceptos al tema que nos ocupa, versaría de la manera siguiente. Díaz De Rada, hace mucho énfasis en que le debemos un respeto y una deferencia a la gente que nos proporciona información en nuestro trabajo, y que debemos tratarlos como personas que son. Y por tanto, focalizar nuestra búsqueda en la consecución de una "moral de lo concreto" y no tanto en intentar formular "morales abstractas o universales". Puesto que si no, caeríamos en falacias discursivas, nuestra moral no es la verdadera, ni la mejor. Seguimos abrigando el discurso etnocéntrico y paternalista frente al otro. La alteridad como subordinación a nuestra visión del mundo y de la realidad como la única verdadera y merecedora de vindicación.

En resumen, cual es mi apuesta. Pues como he apuntado más arriba, una posición intermedia. Creo que debemos llegar a un consenso de mínimos sobre los valores que queremos (re) construir en nuestra futura sociedad. Una sociedad libre, justa e igualitaria. 
Y volviendo al ejemplo de la construcción de la Democracia. No podemos caer en la imposición de esos términos (libre, justa e igualitaria). Es decir, son aspectos que creo que todos los individuos, vengamos de la cultura que vengamos, compartiríamos. Pero no pueden marcarse a sangre y fuego. Es decir, ser libre, implica respetar la libertad de conciencia, no podemos prohibir el uso del pañuelo a una mujer, si realmente es expresión de un identidad propia y compartida con una comunidad (y obviamente es producto de una decisión libre y consciente), que representa unos valores que considera también suyos. Vuelvo a repetir, no necesariamente tenemos que compartirlos, por el contrario, debemos respetarlos. No debemos, convertir nuestra moral, en ley. Ahí radica uno de los errores.
Tampoco podemos, poner por encima a la comunidad frente a la sociedad que nos acoge a todos. Porque además, la comunidad suele castigar el ejercicio  de la libertad de ciertos integrantes (normalmente las mujeres) frente a otros sujetos (varones). Bajo justificación religiosa de cumplir ciertos preceptos. La castidad y pureza de la mujer es el reflejo del honor de esa comunidad (en este caso, de la eticidad heteropatriarcal que permea ese grupo social).
Es decir, que se debe respetar la existencia de diversas comunidades culturales dentro de una sociedad democrática, puesto que la medida que otorgamos a nuestros valores no es única (libertad de conciencia, por ejemplo). Pero eso no significa, que no debamos actuar (con leyes) cuando unos individuos pongan en peligro el edificio convivencial que apuntala nuestra sociedad.

Y os he contado este rollo patatero, para que podáis entender cuál es mi proyecto de sociedad. Yo soy marxista (como doctrina política) y marxiano (como filosofía moral). Y por tanto, mi deseo de construir una sociedad libre y justa es fiel reflejo de esta apuesta ideológica. No voy a entrar en discusiones epistemológicas acerca de lo que se considera marxismo o comunismo. Me parecen tertulias de salón que nos desvían de lo verdaderamente importante. Y más propias de gente ignorante. Más preocupada en desunir que en sumar (me estoy refiriendo a cierta izquierda, que se cree crítica, pero que no es capaz de mirarse el ombligo. Todos debemos convivir con nuestras miserias).
En definitiva, apuesto por una Democracia participativa y deliberativa, dónde la ciudadanía (término que concibo inclusivo y dónde existen sujetos y no individuos) tenga voz y voto. Es decir, capacidad discursiva y consultiva. Se respete su autonomía para ser, construir (se) y decidir. 
Abogo además por la existencia de un Estado mínimo (mi concepto es antagónico al discurso que maneja la teoría liberal) que no se inmiscuya en los quehaceres cotidianos. Lo local se articula y se imbrica por el buen hacer y el trabajo de la ciudadanía en comisiones, asambleas y grupos de trabajo. Pero en el nivel regional y estatal (aquí difiero de mis amigos anarquistas) creo sinceramente que debe existir el Estado como institución, pero no como elemento dogmático o aglutinador de una masa informe, sin capacidad de (re) pensar, decidir, ni conocer (se). Se debe reinventar el concepto de Estado. No como un órgano de reproducción social. Dotándose de mecanismos de control y rendición de cuentas. Dónde la transparencia sea el motor guía. Acabando con la profesionalización de la política. Y terminando con la clase coordinadora, parafraseando a Michael Albert. Un grupo que ha vivido por y para la clase burguesa-capitalista (técnicos e ingenieros sociales). Es decir, no se trata de eliminar a los arquitectos, economistas, historiadores, antropólogos (por la cuenta que me trae), médicos, sociólogos, etcétera. Si no, como digo, repensar su papel y la función que deben tener en la sociedad. Para ello, se debe romper con el mecanismo de reproducción social que ejerce el sistema educativo, la sanidad, y cualquier otro servicio social. Para formar ciudadanos críticos con su propia existencia y vivencia social. Por ello, creo con sumo convencimiento que los servicios básicos deben ser prestados por el Estado. Pero, previamente a su desclasamiento, desburocratización, desmilitarización (por supuesto, no podrían existir ejércitos ni policías. En todo caso, sistemas de coerción ciudadana, basados no el libre albedrío, si no en principios tasados y negociables) y desprofesionalización. Para que realmente  se pueda prestar un servicio honesto y responsable a la ciudadanía. Y contribuya a la construcción y el mantenimiento de una sociedad convivencial carente de dogmatismos. Y donde el disentimiento y el conflicto no sean fuente de violencia. Sino todo lo contrario, un motivo de enriquecimiento, mediante la comprensión mutua.

Espero, que os sirva de algo. Y por descontado, no me creo en posesión de la verdad (puesto que no existe, la verdad nunca puede ser objetiva. Es un producto ideológico). Pero si creo, que mi esquema valorativo, ideológico y moral es bastante más justo y deseable, si lo comparamos con este régimen etnocida que padecemos. Salud y Revolución.

20111116

La polis cirrótica

El ser humano está anestesiado. Atomizado, alienado, completamente destruído, física y espiritualmente.
Pero en realidad no podemos echarle la culpa. Puesto que está situación es responsabilidad de este régimen genocida en el que estamos inmersos. Este capitalismo de estado, apátrida, cruel y violento.
Ahora bien, acuso a esta sociedad con todas mis fuerzas, por ser cómplice y responsable de su propia auto-aniquilación. De no ser capaz  de liberar su conciencia, de quitarse la venda, ver la luz y darse una oportunidad a si misma y a todos sus congéneres. En definitiva, tener la capacidad suficiente para autodeterminarse moral y políticamente.
Esto lo afirmo en referencia a las próximos comicios electorales del 20-N. No voy a entrar a juzgar si se debe o no votar. Puesto que creo en la libertad de conciencia. Y cada individuo debe actuar conforme a sus propios principios y filosofía moral. Abjuro completamente de los dogmatismos, ya sean políticos, religiosos o morales.
El ser humano debe ser libre, vuelvo a repetirlo. Pero eso sí, nuestra libertad termina donde empieza la de los demás. Por tanto, considero que lo más importante es ser honesto con uno mismo. 
En fin, que no me quiero ir por las ramas. De cara a esta cita, que no es especial, ni mucho menos, es un día más. No podemos pensar que la Democracia puede convertirse en poner una cruz cada cuatro años. Una verdadera Democracia implica muchas más cosas. Pero como he dicho, no puedo ni debo dar lecciones de lo que debe ser una verdadera Democracia. Es algo que debemos  construir entre todos. Pero, lógicamente puedo y debo dar razones para trascender esta democracia liberal burguesa hacia otra sociedad más justa.
Una sociedad dónde la centralidad se coloque en el ser humano, dónde participemos de la toma de decisiones. Dónde la riqueza se distribuya equitativamente, dónde la codicia no sea el motor guía de la misma.
En definitiva, perseguir la autorrealización. Pero, no es objeto de esta disertación explicar como podría configurarse esta futura sociedad. Pero vuelvo a repetir que no me gusta la demagogia ni los dogmas de fe. 
Por tanto  no puedo ni quiero abogar por imponer ideas acerca de si debemos votar o no votar, o si debemos destruir el llamado Estado del Bienestar, o todo lo contrario. Lo que todxs tenemos que tener claro es que hay que destruir el Sistema Capitalista. Y transformar esta sociedad. Por ello, lo único que puedo y debo pediros ahora mismo (ya abordaré en otro artículo cual es el modelo de sociedad por el que yo abogo) es que ACTUÉIS, QUE SEÁIS CAPACES DE DESPROGRAMAR VUESTRA MENTE, QUE ALIMENTÉIS VUESTRA CONCIENCIA. Y DÉIS ALAS A VUESTRO PROPIO PENSAMIENTO. TOMAD LAS RIENDAS DE VUESTRA VIDA, Y VIVID EN CONSECUENCIA. SI ESO SE CONSIGUE. HABREMOS DADO UN GRAN PASO.

20110925

Kynodontas


Acabo de ver Canino. Una gran película, pero de la más bizarras que he visto en mi vida. Y he de decir, que he visto muchas. Por cierto, esta película de Giorgos Lanthimos ganó la palma de Oro en el festival de Cannes.

Pero el objeto de esta disertación no es hacer una reseña cinematográfica. Sino que voy a tratar de exponer porque me parece un filme valioso.

Creo que el director expresa muy bien una serie de conceptos que me permito la licencia de entroncar con el genial libro de Aldous Huxley: Un Mundo Feliz. Y porqué afirmo esto. Pues porque en ambos casos estamos ante dos relatos que hablan de la peor condición del ser humano, de la parte más oscura y abyecta del individuo. Está claro que en la novela de Huxley existe además una fuerte crítica hacia el sistema capitalista con todo lo que ello implica, a los regímenes fascistas y comunistas (yo aquí apostillaría: estalinistas;  puesto que el comunismo nunca se ha implantado, en todo caso perversiones del mismo). Junto a una fuerte reivindicación del liberalismo, pero no como doctrina política, sino como elemento diferenciador y posibilitador de la capacidad de elección del individuo. Y voy a lo que más me interesa destacar y que precisamente comparte con el filme. Nos topamos con el concepto de símbolo, lenguaje (como un conjunto ordenado de signos que todos juntos tienen significante y significado), signos y el ambiente o entorno. Con todo esto vengo a referirme a la capacidad que tienen todos estos elementos para crear y determinar la realidad que un individuo conoce, imagina y desea. Es decir, la realidad no existe, es subjetiva, y está totalmente condicionada por todo lo que acabo de decir, y por muchos más aspectos (sociales, económicos, familiares, políticos, etcétera). Por tanto, nuestra visión de la realidad es única y unidireccional. Y en consecuencia, puramente subjetiva. Pues depende de todo el peso que llevemos en nuestra maleta. 

A todo lo añadido, una parte fundamental y determinante de nuestro comportamiento, y en lo que me quiero centrar, estriba en el condicionamiento social, lógicamente dirigido a un fin, que suele ser el control social.

Pero no es mi objetivo entrar en los mecanismos que utiliza el poder para conseguir sus propósitos.

Volviendo al tema que nos ocupa. Voy a ilustrarlo con un ejemplo. He empezado enumerando los símbolos. En la película los colores son muy importantes. El blanco aparece omnipotente por toda la casa. Y además es un símbolo de pureza, de frío, puede ser interpretado con crudo frente a cocido, etcétera. La diferencia con un signo sería: que mientras  el signo es algo más o menos universal dentro de una sociedad determinada. Está claro, que no es lo mismo el blanco para un europeo occidental que para un musulmán. Es decir, que si nos centramos en el ejemplo de la película, que transcurre en la Grecia actual. El blanco sería un signo de pureza, de harmonía. Pero claro, el signo transmuta en símbolo cuando el interlocutor le confiere un significado que va más allá del convencionalismo pactado en esa sociedad concreta.

Es decir, para los sujetos que aparecen en el filme (los tres hermanos) el blanco es un símbolo de autoridad, de orden y de disciplina. De hecho, sólo se les permite vestirse de otra manera, cuando cenan o se celebra cualquier evento previamente institucionalizado.

Pasemos al lenguaje, que es un elemento primordial para la Antropología Simbólica, que nos puede servir para abordar esta problemática. El lenguaje es AQUELLO QUE CREA Y DETERMINA LA REALIDAD. Como hemos dicho antes, la realidad no existe, es un concepto reciente, que de hecho, los últimos estudios de la Física Neurológica atestiguan. La realidad es intersubjetiva, depende y está condicionada como hemos visto por múltiples factores. Ilustrando con la película. Los hermanos no tienen nombres, sus padres tampoco (les llaman "Padre" y "Madre). Los progenitores, al igual que narra Huxley en su distopía; utilizan la hipnopedia (educación mediante el sueño). Es decir, estos personajes, crean el lenguaje, inventan o cambian el significado de las palabras para designar objetos o acciones que les interesa que sus hijos aprendan, y que olviden otros. Obviando claro está, el "significado real de las palabras". Un ejemplo: decir teclado en lugar de vagina.
Y por último; el ambiente o entorno. Está claro, que junto a todos los aspectos que he descrito, el entorno juega un papel fundamental en la aplicación del condicionamiento social. No es lo mismo vivir en un espacio abierto que cerrado, en una casa oscura que luminosa, etcétera. En el filme, ningún miembro de la familia, excepto el padre (que trabaja y por tanto sustenta a la misma) puede salir de la vivienda. Y otra vez, manipulan la realidad, su realidad, para hacer creer a los hijos que sólo pueden estar seguros dentro de esa casa. Que afuera aguardan grandes peligros. Y para conseguir ese efecto, solamente es posible manipulando su voluntad. Es decir, mediante el control social. Social porque esa familia crea y constituye su propia sociedad. Puesto que no entran en interacción con ningún individuo. Exceptuando el padre, claro está.
En definitiva, por todo lo dicho. La realidad, es un concepto totalmente construido, socialmente pactado, y absolutamente variable de unos grupos sociales a otros. No me cansaré de repetirlo, una y mil veces. LA REALIDAD ES SUBJETIVA, Y POR TANTO NO EXISTE COMO TAL. ES UN CONCEPTO PRODUCIDO POR EL ADOCTRINAMIENTO SOCIAL QUE CORRESPONDE A CADA MOMENTO HISTÓRICO. Y QUE NO HACE MÁS QUE REPRODUCIR EL SISTEMA Y EL ORDEN SOCIALMENTE ESTABLECIDO.
Y recuerden: es preferible ser John "El Salvaje" a Bernard Marx.

20110923

Cole Porter

"No creo en nada, nada espero. Soy libre." Nikos Kazantzakis

Últimamente mi vida y todo mi mundo bascula (o al menos lo intenta) a partir de esta cita. Que a mi parecer, es brutal. Totalmente acertada. y la he hecho mia. Una filosofía propia, siendo ajena. Pienso que al bueno de Nikos no le importará.
Siempre he sido una persona compleja, que no complicada. Pienso mucho, y le doy muchas vueltas a las cosas. Es el síndrome del burgués como yo le denomino. Puesto que no me falta para comer y tengo un techo donde caerme muerto. Pues me dedico a filosofar en lenguas muertas. Siempre he sido una persona taciturna, pesimista, solitaria en ciertos momentos, poco amigo de la socialización. Algo borde, sarcástico, en definitiva un poco cabrón. Supongo que soy inseguro, todos lo somos en cierta medida. Y me ocurre con frecuencia, conocerme es quererme. Y no lo digo por echarme flores.
Esta noche he visto la última del Señor Allen: ·Midnight In Paris". Me ha gustado mucho, es imaginativa, divertida e inteligente. Una película mediocre de Woody es mucho  mejor que la última película del director fetiche de la temporada. Bueno, no quiero desviarme del tema. Con todos estos antecendentes, perfectamente podría estar ya muerto, pero no tengo cojones para hacerlo. La vida es insustancial y carece de sentido.
Y viendo esta peli, me he sentido identificado con el protagonista. Ahora mismo estoy pasando esta misma fase, la misma crisis existencial y metafísica. Lo que me hace tirar para adelante es mi gente: mi familia, amigxs, lectores, proyectos literarios  y/o artísticos.
En definitiva, que hace tiempo que decidí que no valía la pena comerse la cabeza por las cosas cotidianas.
 O séase: trabajo, novias, futuro, etcétera. Eso sí, seguiré dándole al coco, a los temas existenciales de siempre.
El resto de cosas las  tiro all retrete y las mando a la mierda. Nunca mejor dicho.
Salud y tronío.

20110722

¿Es socialista el Estado chino?

Artículo muy interesante publicado en la web de la revista Viento Sur. Donde a partir de una reseña del libro de Wang Hui, The End of Revolution: China and the Limits of Modernity (El fin de la revolución: China y los límites de la modernidad) . Se plasma una crítica desde un punto de vista histórico-político-social de China, y su reflejo en la actual República Popular China. En definitiva, un excelente artículo y un acicate para preguntarnos si China es verdaderamente socialista. Yo tengo muy clara cual es la respuesta. y mucho más después de leer este artículo. Es largo y algo complejo. Pero recomiendo encarecidamente su lectura. Salud.

20110717

Dicen que así es la vida

Esta semana ha sido especialmente mala, malos rollos en el tajo. Y para rematar fallece mi tío. Es una gran putada. Diréis, todos los días se muere gente, es ley de vida. Ya lo sé. Pero mi tío no se lo merecía, por lo menos no tan pronto. Es más afirmaría sin temor a equivocarme, que no debería haber muerto nunca.
En su caso lo que ha acabado con su existencia material en esta sociedad capitalista y neo liberal no ha sido la parca. Sino la propia vida, es y fue un ser humano excepcional y bondadoso. Y amigos míos, de tan bueno a veces era tonto. Pues eso, que lo ha matado una sobredosis de bondad.
Salud y que la muerte os acaricie los genitales.

20110714

El escriba postmoderno

El otro día, una amiga me contó que en las escuelas de EE.UU. Los niños ya no saben escribir en cursiva. Es decir, plasmar un grafía ágil y con las letras bien encadenadas. Claro, pero la pregunta sería porqué. Yo creo que a la vista de los hechos, estamos ante una cuestión que provoca diferenciación social, es decir, una técnica, aparentemente inofensiva que permite adquirir unas determinadas habilidades. Al final provoca estratificación social. La sociedad queda segmentada en porciones, y por tanto discrimina a unos grupos frente a otros, en función de la existencia o no de determinados factores, ya sean culturales, económicos, étnicos o religiosos, entre otros. Y a partir de ahí, se adscribe a un grupo o individuo en una determinada posición social. Y porque afirmo esto, por la sencilla razón de que aprender a escribir en cursiva, se ha convertido en Estados Unidos, en una opción elitista, en el sentido de que un niño sólo puede aprender esta técnica en los colegios privados. Los colegios públicos, no es que no lo enseñen, es que se han degradado completamente,  puesto que la caligrafía ya ni se imparte rigurosamente como algo intrínseco y necesario para adquirir un buena formación, no ya sólo académica sino puramente vital y necesaria para el devenir  existencial  de una personal. Es decir, parece que los docentes y autoridades educativas, han asumido que los adolescentes, no saben ni tienen interés en aprender a escribir correctamente (lo cual, ello implica al mismo tiempo, adquirir capacidades expresivas y comprensivas). Creo que han proyectado algo muy evidente para ellos. Como un adolescente se pasa el día pegado a la pantalla de un ordenador, escribe mensajes de texto, comiéndose palabras, para ahorrar espacio. Pues, brillantemente han deducido que esa nueva forma de expresión es extrapolable a toda la juventud. Entonces, porque unos sí y otros no. Creo que ya podéis haceros una idea. Sé que soy muy pesado, pero siguiendo las teorías de Bourdieu, realmente en un caso prima el capital económico, es decir, el puro utilitarismo de la educación. No nos interesa formar a gente culta, despierta, imaginativa y curiosa. Sino zombis chupacerebros. Y en el caso mentado de las escuelas privadas, ya podemos partir de que se tiene y se valora el capital económico. Pero se les enseña a escribir correctamente, se les enseña disciplina, a ser responsables, técnicas para expresarse correctamente, etcétera. Simplemente para que cuando salgan al campo de batalla, que es el mercado de trabajo. Hayan adquirido un capital social, lo suficientemente sólido para poder posicionarse en  los mejores escalones. Vaya panorama, y se pondrá peor, pero es lo que nos merecemos. Aquellos viejos revolucionarios de aquel lejano mayo del amor, han mutado y se han cambiado de chaqueta. A ellos se lo debemos. ¡Cuánto daño ha hecho el postmodernismo!